La primera conversación servirá para determinar si este servicio te conviene. Sin compromiso.
Cinco obligaciones. Un solo responsable.
No es algo puntual: es una responsabilidad continua. Esto es de lo que nos ocupamos mientras somos tu responsable.
No es una foto que envejece: cada herramienta nueva entra clasificada y las que dejáis de usar salen. Sabemos en todo momento qué IA usáis, para qué y en qué nivel de riesgo cae.
Definimos qué se autoriza, qué no y con qué condiciones; y la vamos actualizando cuando cambia una herramienta o la norma, sin que tengas que acordarte.
Adaptada a tu sector y a cada puesto, con el registro de quién la ha recibido y de quién debería recibirla según vayas mejorando tus procesos.
Revisamos qué hace cada proveedor de IA con la información que tu equipo introduce: si la usa para entrenar sus modelos, en qué país la guarda y si tienes firmado el contrato que exige la ley.
Protocolo de incidencias listo: quién decide, a quién se avisa y en qué plazo.
Se va creando de forma natural, sin prisas ni carreras el día que sea requerido.
Son dos cosas distintas y compatibles. Esta página va de la segunda.
Inventario, política, expediente y formación de tu equipo. Un proyecto con principio y fin. Eso lo ofrecemos aparte, en los planes de cumplimiento de la web principal.
Ver los planes de cumplimiento →La figura que se responsabiliza de forma continua: mantiene el expediente vivo, vigila cada cambio de norma, clasifica las herramientas nuevas y da la cara si te lo requieren. No termina: te acompaña.
Esto es lo que contratas en esta página ✓Os la va a hacer un cliente, una licitación o una auditoría. Mucho antes que la AESIA. El día que llegue, o tenéis un expediente o tendréis un problema.
Nadie en la empresa sabe con certeza cuántas herramientas de IA se están usando.
Tu equipo pega información de clientes en ChatGPT y nadie ha dicho si se puede o no.
Tienes un chatbot en la web que no avisa de que es una inteligencia artificial.
Un cliente te ha pedido por escrito que acredites cómo usas la IA.
Te presentas a una licitación y aparece una cláusula sobre inteligencia artificial.
Usas IA para cribar currículums o para evaluar el rendimiento de tu plantilla.
Publicas textos o imágenes generados con IA sin identificarlos como tales.
Has contratado una herramienta de IA sin revisar qué hace con los datos que le das.
Si has reconocido una sola, merece la pena que hablemos.
Ocho preguntas, un minuto. Marca las que se cumplan en tu empresa y lo sabrás al instante.
No pedimos datos ni correo. El resultado es orientativo y se calcula en tu propio navegador.
Una cuota mensual mientras somos tu responsable. No los confundas con los planes de puesta en regla: aquí eliges el nivel de dedicación continua que necesitas.
Usas IA de propósito general y quieres estar en regla sin complicarte.
Varias herramientas, datos personales de por medio y clientes que te lo requieren.
Tienes o vas a tener sistemas de alto riesgo, o desarrollas IA propia.
El precio depende de cuántos sistemas de IA uses, del tamaño de la plantilla y del sector.
Nos cuentas a qué te dedicas y qué herramientas han entrado ya en la empresa.
Departamento por departamento. Cada sistema queda clasificado por riesgo.
Se genera el expediente, se forma al equipo y se publican los avisos.
La norma se mueve y tu empresa también. Te avisamos cuando algo te afecte.
En una frase: el primer mes, muy de cerca; después, cada dos meses, más cada vez que incorporas una herramienta nueva.
Casi toda inteligencia artificial trata datos personales. Por eso las dos figuras van de la mano, y nosotros llevamos las dos.
Somos abogados especializados en protección de datos y Delegados de Protección de Datos (DPD/DPO) certificados. Podemos ejercer esa función o coordinarnos con quien ya la lleve en tu empresa.
Cuando una herramienta de IA trata datos de tus clientes o de tu equipo, hay que mirar las dos normas a la vez. Lo hacemos coordinado, sin que tengas que montártelo entre dos proveedores distintos.
Protección de datos, prevención de blanqueo de capitales y derecho de las nuevas tecnologías. El Reglamento de IA es la última pieza de un trabajo que en este despacho ya se hacía.
Si ya trabajas con un DPD, nos coordinamos con él. Si no, podemos asumir las dos figuras y ahorrarte un interlocutor.
Estos 12 documentos se crean en la puesta en marcha y, como tu responsable, los mantenemos vivos y actualizados. No son un entregable que te dejamos antes de irnos.
Preferimos decirlo antes que después. Este servicio no incluye:
Si necesitas alguna de estas cosas, te decimos con quién conviene que hables.
Sí, y es el caso más frecuente. Eres responsable del despliegue de esos sistemas: te aplica la formación del art. 4 y, si atiendes clientes con un chatbot, la transparencia del art. 50. Lo que no te aplica son las obligaciones de alto riesgo.
No. Conviven. El DPD responde del tratamiento de datos; el Responsable de IA, del uso de sistemas de inteligencia artificial. Se solapan mucho, porque casi toda IA trata datos, y por eso trabajamos coordinados.
Casi seguro que no, pero hay que mirarlo. Lo son los usos del Anexo III: selección de personal, evaluación de trabajadores, crédito, educación, biometría, acceso a servicios esenciales. El Ómnibus de 2026 aplazó esas obligaciones a diciembre de 2027.
Doce meses en Esencial y Completo, veinticuatro en Avanzado. El cumplimiento es un ciclo anual y en menos de un año no se cierra.
La alfabetización en IA puede tramitarse por FUNDAE si tu empresa cotiza por formación profesional. Te lo comprobamos antes de empezar.
En una primera conversación te diremos si te hace falta, en qué nivel y qué te costará. Si creemos que no lo necesitas, también te lo diremos.